Las zarigüeyas son animales que se caracterizan por su peculiar apariencia, este mamífero marsupial de hocico alargado, patas cortas, cola gruesa y redonda, pueden llegar a medir entre 30 a 50 cm y pesar de 2 a 5 Kg. Su peculiar apariencia las hace ser rechazada por el humano, sin embargo, son animales muy ágiles ya que gracias a su cola prensil pueden colgarse de árboles. Poseen un mecanismo de defensa muy útil contra depredadores, el mismo se trata del acto de hacerse el muerto, la zarigüeya se queda quieta, relaja los esfínteres para que sus glándulas anales excreten un olor peculiar y fétido para engañar al depredador haciéndole creer que está muerta.

En temporada de reproducción, las hembras secretan un olor para atraer al macho y a la vez ahuyenta a los depredadores. Los mismos alcanzan la madurez sexual a los 10 meses, estos pueden reproducir hasta 3 veces al año. La cría al nacer suelen ser muy pequeñas, esto se debe a que la madre no posee placenta, la cual es utilizada para alimentar la cría. Las crías que sobreviven crecen muy rápido, estas se mantienen en la bolsa marsupial por más de 50 días. La madre suele cargar a la cría en el dorso durante los viajes en busca de madrigueras. Los mismos en cautiverio pueden llegar a vivir hasta 4 años, sin embargo en vida silvestre llegan a vivir un promedio de 2 años.

Su alimentación es muy variada, son animales omnívoros que se alimentan de carroña, insectos, frutas, vegetales, huevos, aves, anfibios, conejos y roedores. Posee 50 dientes en sus bocas con una mandíbula con musculatura poderosa capaz de destruir huesos. Entre la dieta de las zarigüeyas también se incluye el consumo de serpientes venenosas.

Son animales solitarios, territoriales y nocturnos, durante el día se encuentran refugiados entre piedras y troncos, también tienden a construir madrigueras  la cual utilizan como hogar. Los mismos son marsupiales nómadas, esto quiere decir que solo permanecen en el mismo lugar durante periodos variables de tiempo dependiendo de la especie y distribución geográfica. Estos animales pueden llegar a ser muy agresivos con tal de defender su madriguera y crías. Su agresividad y aspecto feroz caracteriza a esta especie, con una boca capaz de abrirse más de 80° cuando se sienten amenazados.

Las mayores amenazas de estos animales, además de la destrucción de su habitad natural, son los humanos, por medio de accidentes con vehículos, ataques por parte de animales domésticos como perros, y conflictos con ganaderos por causar daños en granjas o plantaciones.

 

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