En el origen de la raza de gato Burmés o Birmano se entrelazan la leyenda y la historia, sin poder realmente precisar dónde comienza una y dónde finaliza la otra. Según la leyenda, ya en manuscritos de los siglos XIV y XV provenientes de Ayutthaya, la antigua capital del reino de Siam (actual Tailandia), puede observarse la representación de gatos que evocan al Burmés actual. Por otro lado, en el siglo XVI los templos albergaban junto a los monjes birmanos a gatos marrones semejantes al Burmés, llamados “Rajahs” que eran considerados gatos sagrados.

Sin embargo, según la historia en 1930, un médico psiquiatra militar estadounidense, J.C.Thompson, llevó de Birmania a San Francisco una gata de manto color avellana uniforme pero con puntas distales más oscuras llamada Wog Mau. Se trataba probablemente de una mestiza siamesa-burmés. Thompson la apareó con Tau Mau, un siamés seal point o chocolate point. Uno de los gatitos, marrón oscuro, fue apareado con su madre. Así nacieron dos gatitos unicolores marrones, que fueron los que dieron inicio a la creación deL Burmés actual. La CFA (Cat Fanciers´Association) lo reconoció oficialmente en 1936, pero sólo en la variedad cibelina (marrón). La Segunda Guerra Mundial puso freno a la expansión de la raza Burmés. Recién luego del conflicto la raza de gato Burmés llegó a Gran Bretaña en 1949 y sus ejemplares fueron expuestos por primera vez en Londres en 1952, año en que fue registrada la variedad marrón. El Burmés en su variedad azul fue reconocido en 1960. A principios de los años 70 y después de varios cruces surgieron diversos colores como las variedades chocolate, lila, rojo, crema y carey. En la actualidad la FiFe reconoce dentro de la raza Burmés diez variedades de color, mientras que en EEUU sólo está reconocida la variedad cibelina. Los demás colores son juzgados por separado como raza malaya.

El gato de raza Burmés de “tipo americano” es de talla media, bastante robusto y de cabeza redonda (cobby), mientras que el “tipo inglés” es más esbelto y con la cabeza ligeramente triangular (semi cobby). Ambos tipos son musculosos y exentos de grasa. El cuello del Burmés es largo; el pecho redondo y las patas son relativamente delgadas. La cabeza varía según el tipo (redonda o triangular) pero siempre debe ser más corta que la del siamés. Las orejas son medianas, anchas en la base y con la punta ligeramente redondeada. Los ojos son grandes, brillantes y se admiten diversas graduaciones desde el amarillo hasta el ámbar; aunque se prefiere el amarillo dorado. La cola es de mediana longitud, poco densa y con la punta redondeada.

El pelaje del Burmés es muy corto, fino, muy denso, sedoso, brillante y se encuentra bien pegado al cuerpo. La mayor pigmentación se encuentra en los extremos del cuerpo: cara, patas y cola; es intermedia en el dorso y los flancos y más atenuada en las partes bajas. El color definitivo de la capa aparece a partir de los 2,5 meses. Lo mismo ocurre en la sustitución del color gris-azul de los ojos de los gatitos por el color amarillo.

Carácter y comportamiento del Burmés

El gato Burmés destaca por ser un animal curioso, cariñoso, noble e inteligente. Además, su carácter sociable, afectuoso, leal y amigable lo convierten en la mascota perfecta, incluso con los niños, ya que son traviesos, activos, juguetones y disfrutan mucho del contacto con los humanos. Además, este gato nunca saca las garras, ni siquiera jugando, por lo que nunca te arañará. A estos gatos les encanta estar con sus amos y reclamarán continuamente mimos, por lo que, a diferencia de otras razas, no es recomendable que los burmeses tengan que estar solos largas temporadas o lejos de sus dueños. Aunque es un gato que en ocasiones puede mostrarse algo celoso y territorial, también es muy capaz convivir con otros animales de compañía, así como tampoco se mostrará excesivamente alerta o receloso con las personas desconocidas.

A pesar de su gran vitalidad, los gatos de esta raza también son muy tranquilos y hay pocas cosas que no le gusten más allá de la soledad, ya que lo único que detestan verdaderamente es estar solos. Otra de las características de este felino es que son muy habladores, aunque menos vocalizadores que otras razas orientales. De todos modos, los burmeses son gatos muy comunicativos y aunque su tono de voz es muy potente, éste también es dulce y suave. Aunque el Burmés adulto emite menos sonidos, cuando es cachorro maúlla frecuentemente durante las primeras semanas. Después su maullido no será tan intenso como en la etapa anterior, pero, en ciertas ocasiones, como cuando quiera llamar la atención del amo, no dudará en echar mano de su peculiar sonido.

Cuidados específicos y salud del Burmés

El gato Burmés no necesita unos cuidados específicos, ni demasiado meticulosos. Sus atenciones no van más allá de las habituales y comunes al resto de felinos domésticos. Esta raza tan solo requiere un cepillado semanal para desenredar su pelaje, para mantener su manto en buenas condiciones y para evitar la acumulación de pelo muerto. Se le debe bañar una vez al mes o siempre y cuando sea necesario, prestando especial atención al cuidado de sus ojos, su nariz, sus orejas y sus dientes, así como también es preciso que se acuda periódicamente al veterinario para llevar al día tanto sus vacunas como sus revisiones.

Otro aspecto a destacar en cuanto a las características propias de este gato es que es muy sensible a la temperatura, por lo que no acepta bien los climas fríos y habrá que procurarle un ambiente templado. Por otra parte, el gato Burmés se adapta a la perfección a la vida en pisos o apartamentos, aunque preferiblemente con espacios abiertos, ya que le gusta mucho jugar, como hemos visto anteriormente. Del mismo modo, su carácter y su personalidad hacen que el Burmés o Birmano sea un gato que requiere bastante atención y afecto, por lo que habrá que proporcionarle la dosis diaria del cariño y las caricias que demanda para que sea una mascota feliz.

Respecto a la alimentación del Burmés, es recomendable que el gato permanezca con su madre hasta al menos los cuatro meses de edad, cuando ya habrá adquirido los nutrientes necesarios de su leche. Posteriormente, es aconsejable escoger una dieta rica en proteínas y, según los especialistas, el gato debe ingerir unas 60 kilocalorías, por cada kilo de peso, al día, repartidas en pequeñas raciones para que el felino pueda realizar varias comidas ligeras a lo largo del día. También es indispensable la correcta hidratación del gato, por lo que siempre deberá tener a su alcance un bebedero con agua fresca.

En cuanto a las cuestiones relacionadas su salud, el Burmés es una de las razas de gato más fuertes, enérgicas y saludables que existen. De hecho, hasta la fecha no se le ha atribuido ninguna afección específica de su raza, por lo que la selección natural ha hecho de este gato una raza muy sana y longeva, con una esperanza de vida que puede llegar a alcanzar los 18 años de edad y que apenas se pone enfermo.

Características de la raza

Cuerpo: tamaño mediano, musculoso y fuerte.

Peso: machos de 5 a 6 kilos, hembras de 3 a 5 kilos.

Cabeza: mediana, redondeada, más larga que ancha.

Orejas: grandes y de base ancha, terminación redondeada y sin pelillos en ellas.

Hocico: corto y ancho.

Nariz: larga y ancha.

Ojos: levemente redondeados, grandes, colores: todas las tonalidades de amarillo.

Patas: largo mediano y de huesos fuertes, las traseras más largas que las delanteras.

Garras: medianas y ovaladas.

Cola: recta, largo medio, terminación redondeada.

Pelo: corto, muy fino y sedoso.

Colores aceptados para la raza

Marrón claro, marrón oscuro, azul, crema y plateado. En ningún caso se aceptan patrones punteados, tabby, ni moteados. Únicamente se aceptan degradados del color del pelaje.

Fuente: comportamientoanimal.com / bekiamascotas.com

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