El bulldog es una raza con predisposición a sufrir golpes de calor por su conformación craneal, la mayoría de los perros de esta raza presentan al menos una de las anomalías del Síndrome Braquiocefálico, situación que deteriora en grados distintos su respiración y la hace incapaz de enfriarlos con eficacia en momentos de ejercicio intenso y temperaturas altas. Razón por la que es propenso al «golpe de calor» o hipertermia, a la apnea del sueño y a las dificultades digestivas.

Estudios han comprobado que las causas de muchos de los problemas digestivos en esta raza (gasificación intestinal excesiva, torsión gástrica, reflujo y mala digestión, entre otros) son detonados por sus problemas respiratorios.

Su propensión a la obesidad tiene causas diversas y, aunado a su gusto por la comida, es un punto importante a vigilar ya que puede incrementar los problemas de displasia de cadera a los que es propenso el bulldog.

Cuando son obesos sufren mayor número de lesiones óseas en extremidades y cadera, tienen mayores posibilidades de colapso respiratorio y sanguíneo, así como mayor índice de diversas enfermedades de origen cardíaco. Para coadyuvar a mantenerlo en buen estado de salud y disminuir los riesgos de enfermedad es recomendable ejercitarlo de 20 a 30 minutos diariamente o al menos cada tercer día, con caminatas a paso medio (no trotar) durante las horas frescas del día.

Enfatizamos en dejar un intervalo de tiempo antes y después de que coma el perro para poder ejercitarlo sin riesgos. Otro importante factor que coadyuva al mantenimiento de su salud es la atención periódica veterinaria al menos cada seis meses.

Cabe señalar que el bulldog sufre en algunos casos de problemas en los ojos, llamados endoprión y ectropión, enfermedades que deberán de ser operadas para no afectar la córnea de dicho animal. Acudir con el mejor veterinario cercano que tenga experiencia en la raza para que, además de desparasitar, vacunar y limpieza dental, realice una revisión general mediante análisis de laboratorio. Proporcionar cuidados rutinarios que incluyan: cepillar su pelo cada tercer día; bañarlo, cortar sus uñas y limpiar arrugas cada tres a cuatro semanas o según lo requiera el perro; jugar con él diariamente durante unos breves minutos para reafirmar la comunicación y amistad; reafirmar su buena educación repitiendo ordenes aprendidas y límites de comportamiento, así como enseñarle nuevas órdenes de obediencia. En el ámbito de apareamiento, la mayoría de las hembras deberán de ser esterilizadas con un veterinario especializado; terminando el tiempo de gestación deberán de tener una operación de cesárea para el nacimiento de los cachorros debido a la forma ósea de su cadera no pueden tener un parto natural.

No puede procrear naturalmente, requieren inseminación artificial o ayuda humana. Algunas hembras han perdido su fertilidad, otras sus capacidades de alumbramiento y lactancia e instinto maternal. Sin la intervención directa del hombre la raza bulldog se extinguiría.

Fuente: Wikipedia.org / gyobulldogs.com

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